

28 de mayo de 2007
Más presión a
supermercados
Trabajadores organizan caminata en busca de
apoyo
Rubén Moreno
LA Opinion
Si cuando salga de casa el próximo sábado se encuentra
colgando de la chapa de su puerta un panfleto con la fotografía de varios
trabajadores de los supermercados Ralphs, Albertsons y Vons, no vaya a
pensar que es la típica propaganda comercial que acostumbra a dejarse en los
buzones.
Es parte de la iniciativa que los mismos empleados
llevarán a cabo desde la 9:00 de la mañana en más de medio centenar de
vecindarios del sur de California para pedir el apoyo comunitario y
convocarlos a que, en caso de una huelga o un cierre patronal donde las
corporaciones no les permitan ir a trabajar, rehúsen a hacer cualquier
compra en sus dependencias.
Después de llevar 13 años empleada en una tienda
Albertsons en el área de Los Feliz y sin haber recibido ningún aumento de
sueldo durante los últimos seis años, Sharlette Villacorta acudió ayer a la
iglesia episcopal de La Trinidad en Los Ángeles para propagar el mensaje y
recaudar firmas con las que poner presión a los propietarios de las cadenas
comerciales.
"Cuando vine a Estados Unidos hace 17 años, nunca imaginé
que terminaría luchando para poder mantener un trabajo digno. Antes, este
trabajo era para la clase media y podías pagar tu casa y mandar a tus hijos
a la universidad. Incluso tenías aspiraciones de ascender de puesto, pero
ahora ni están ofreciendo beneficios médicos a muchos de los trabajadores",
dijo quien trabaja como gerente de servicios y gana 15 dólares la hora. "Pero
a muchos les están pagando sólo cinco centavos más que el sueldo mínimo".
Con cuatro hijos, Villacorta se las ve y se las desea cada
vez que tiene que ir al médico con alguno de ellos, ya que aunque en su caso
sí tiene cobertura médica, asegura que el copago que debe realizar ha subido
demasiado desde que hace tres años los empleados mantuvieron una huelga.
"Precisamente una huelga es lo que queremos evitar, pero
las negociaciones no están yendo bien porque los dueños no quieren ofrecer
beneficios ni mejoras a pesar de todo el dinero que están haciendo", añadió
la trabajadora.
Lee Lemmon, residente que acudió al servicio religioso,
fue una de las que firmó la petición para sumarse el sábado a la denominada
"caminata por el respeto" al considerar que las compañías están "explotando
a los que nos dan de comer sin que ellos tengan lo suficiente para poder
alimentarse a sí mismos".
Al cierre de esta edición, la portavoz de los
supermercados no había regresado la llamada de La Opinión para conocer el
avance de las negociaciones y, donde de acuerdo a Villacorta, hay prevista
una reunión entre el sindicato y la patronal "en algún momento de esta
semana".
Incertidumbre
"Muchos residentes saben que está pasando algo con los
supermercados pero no saben qué hacer ni cómo mostrar su apoyo con los
empleados. Ésta va a ser la oportunidad para que lo hagan", indicó Nancy
Cervantes, codirectora de Alianza para una Nueva Economía en Los Ángeles (LAANE),
quien espera una respuesta positiva en las caminatas luego de que "muchos
compradores le tienen una gran fidelidad a los trabajadores porque los han
atendido desde hace muchos años"
"Como comunidad, todos debemos colaborar porque la
situación que pasan los trabajadores de los supermercados es la misma que se
está viviendo en muchas otras familias que trabajan en otras corporaciones",
dijo por su parte Marina Calderón, esposa de un empleado de Ralphs que
asistirá a la caminata del sábado en Los Feliz junto a otros seis familiares.
|